A los daños producidos por los rayos caloríficos y las explosiones se sumaron los generados por los incendios que siguieron.
Las casas totalmente quemadas o destruidas sumaron 12.900, las parcialmente quemadas o destruidas, 5.509. Las viviendas destruidas totalmente se registraron como aproximadamente un tercio del total de la ciudad de Nagasaki.
Mucha gente permanecía atrapada y herida bajo los escombros, esperando ayuda, pero las llamas les alcanzaron, aumentando así el número de víctimas.
Además, la imposibilidad de ayudar a los padres y hermanos, criaturas, amigos, compañeros de trabajo que imploraban ayuda debido a las llamas que se iban acercando y el tener que dejarlos abandonados fue causa de nuevas tragedias.